Mar Muerta...

Mar Muerta.

El deseo de otras eternidades nuevas, esos ojos nuevos para los cielos nuevos
que no llegan, que esperan a las lágrimas que laven los suelos, los sueños y
el rostro tras las máscaras arraigadas con los años, el todo y la nada, …y
todo me vacía desde el inicio con acordes que me guían a la luz.
La carga constante de una mar que no cesa, que no muere pero que ya no
contesta

El lobo y yo

La bestia me consume por dentro; hoy somos de nuevo dos, él y yo, burlándonos,
humillándonos, amándonos sin poder perdonar.
En la noche él se alimenta al amparo del silencioso ruido de mi alma mientras
yo duermo y lo sueño reflejándome en su rostro, en mi igual, en mi hermano,
en mi otro.

La Sed

La Sed me rodea… la bestia dentro de mí alza su voz, me adormece.
Una vez más me hundo en su espiral, la oscura incertidumbre que enmudece mis
latidos sin darme cuenta, seduciéndome hacia lo viejo, lo antiguo donde los
Duendes y las Voces viven, sueñan y ríen, el lugar en que morí y nunca
resucité, hacia el lugar sin fondo.
La tierra firme me reclama y el camino a la luz se pierde en el bosque de
pinos y el libro se borra página por página.

La hora comienza

La hora comienza,
los ciclos terminan mientras me diluyo en el aire.
Todo apunta otra vez a nuevos lugares
aún admitiendo la existencia
del Fantasma del Puerto,
la ternura de tus ojos
-hoy tan humanos como los míos-
y el recuerdo de esta tarde con lluvia en Otoño
me hacen sentir vivo.

1 comentarios:



IGNACIO dijo...

Ingrid una enorme alegría me da reencontrarme hoy con entrelazos, el primero, donde mis ojos se fijaron en tus letras.
Un nuevo ciclo comienza, y comienza con un Ignacio rebosante de dicha.
Te abrazo querida.